Brasil y Estados Unidos jugarán la final del vóleibol olímpico de varones.

Brasil intentará revalidar la medalla de oro conseguida en los Juegos de Atenas'04 en la final que disputará el próximo domingo contra Estados Unidos, tras vencer por 1-3 a una selección de Italia que nunca se dio por vencida.

Brasil estuvo irreconocible en el inicio del partido, desconcertado, con mucho error y poco aplicado en defensa. Justo lo contrario de las cualidades que lleva demostrando en los últimos años. Italia, con un buen bloqueo (bien Gavotto, 13 puntos en total) y algún que otro saque, aprovechó la coyuntura para poner tierra de por medio en el marcador, 10-3.

Los sudamericanos comenzaron a reaccionar cuando Italia ya había metido la directa y, aunque lo intentaron, nunca tuvieron opciones de victoria en esa primera manga.

La estrategia de Andrea Anastasi, entrenador de los italianos, fue buena: acertó con los bloqueos, además de martirizar a los campeones de mundo con los saques y los fuertes ataques. El trabajo de espionaje y de estudio del juego de los brasileños dio sus frutos con el 25-19 y el 1-0 para Italia.

La reacción de Brasil no se hizo esperar y saltó al segundo set con las pilas puestas y con la consigna de que el rival no se adelantara en el marcador en los primeros puntos, sino al contrario. El 4-8 con el que se llegó al primer tiempo muerto fue la constatación de que estaban haciendo los deberes.

Los defectos se trocaron virtudes y los campeones olímpicos en Atenas'04 volvieron a ser los de siempre, con una defensa a ultranza y con un ataque demoledor. Apareció Giba en escena (goleador del partido con 17) y aunque Italia mantuvo un buen tono, no le dio para seguir dominando el partido

Con el equilibrio restablecido en el marcador (1-1), los ataques brasileños se volvieron predecibles y dominados por el bloqueo transalpino, casi todo quedó, en el ataque sudamericano, a expensas de la imaginación. Pero si hay algo que les sobra a los brasileños es calidad y capacidad de sorpresa.

Italia, que practicaba un gran voleibol, no conseguía descolgarse en el marcador y eso ante Brasil no basta, sobre todo cuando los de bernardinho se acercan al final de cada periodo. Por si fueran pocas desgracias, Mastrangelo se torció un tobillo y tuvo que abandonar la pista en brazos de sus compañeros. Y finalmente el 21-25 que sentenció el 1-2 para Brasil hizo justicia al juego de ambos equipos.

La primera ventaja que consiguió Brasil en el que sería set definitivo llegó gracias al hasta entonces poco operativo bloqueo. Tres puntos llegaron en esta circunstancia para poner un 4-6 en el luminoso, que después se amplió a 4-8.

Brasil comenzó a atisbar la final y con el marcador en franquicia sacó a relucir otra de sus cualidades: saber gestionar la ventaja adquirida. Italia lo intentó hasta el final, pero no pudo. Su consuelo será luchar por la medalla de bronce.

Brasil, por su parte, se medirá a Estados Unidos en la final del domingo, la misma final que mañana disputarán ambos equipos en la categoría femenina.

SINTESIS DEL PARTIDO
ITALIA (1): Mastrangelo (6), Gavotto (13), Vermiglio (2), Cisolla (15), Martino (7), Bovolenta (3) y Paparoni (líbero) -equipo inicial-, Birarelli (8), Fei (4), Meoni y Zlatanov (4).
BRASIL (3): Marcelinho, Heller (12), Giba (17), André (10), Gustavo (11), Dante (1) y Serginho (líbero) -equipo inicial-, Bruno (1), Samuel y Murilo (9).
PARCIALES:25-19 (24 min.), 18-25 (27 m.), 21-25 (27 m.) y 22-25 (29 m.).
ARBITROS: Kun-Tae Kim (KOR) y Humberto Salas (MEX).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico masculino de voleibol diputado en el Capital Gymnasium de Pekín ante unos 12.500 espectadores.

Estados Unidos, en tremendo partido
La selección de Estados Unidos se apuntó a luchar por la medalla de oro en voleibol tras vencer a Rusia en un partido épico, frontal y resuelto en el quinto set, en el que la fuerza, la potencia y la adrenalina estuvieron siempre presentes.

Estados Unidos y Rusia apostaron por un choque frontal desde el primer momento, confiando en sus respectivas fuerzas y dejando la técnica sólo para la elaboración de la jugada, para la transición y la defensa.

Los saques pasaban de los cien kilómetros por hora y los remates eran auténticos misiles imposibles de frenar. Los bloqueos eran como la muralla china, altos, sólidos, impenetrables.

Cada punto era una batalla, cada set una guerra y cada balón un objetivo prioritario por el que no importaba el gasto necesario para su obtención.

Ninguno de los dos equipos dio un paso atrás en la lucha de poder a poder establecida. Estados Unidos se apuntó los dos primeros sets, apoyado en la magia de LLoyd Ball en el armado (además aportó 5 puntos entre toques de segunda y bloqueos) y la potencia del opuesto Stanley (19).

Pero lejos de entregarse, los rusos se apoyaron en un joven llamado a convertirse en una estrella: Mikhaylov que aportó 31 puntos para la causa rusa y fue salida permanente para el dubitativo Grankin.

Bajo los mismo parámetros de guerra total, Rusia remontó anotándose la tercera manga con una vuelta de tuerca más a sus recursos ofensivos, y también el cuarto set, dejando el partido en un punto sin retorno.

Estados Unidos y Rusia se la jugaron a 15 puntos. Pudo haber ganado cualquiera, pero los norteamericanos tuvieron más fortuna y acertaron en el momento preciso de un partido épico. La recompensa para el ganador será ir a luchar por el oro con Brasil.

SINTESIS DEL PARTIDO
ESTADOS UNIDOS (3): Ball (5), Lee (12), Priddy (18), Millar (14), Salmon (13), Stanley (19) y Lambourne (líbero) -equipo inicial-, Rooney y Hoff.
RUSIA (2): Kosarev (16), Grankin (2), Tetyukhin (8), Volkov (14), Mikhaylov (31), Kuleshov (9) y Verbov (líbero) -equipo inicial-, Korneev, Poltavskiy y Berezhko.
PARCIALES: 25-22 (26 min.), 25-21 (26 m.), 25-27 (31 m.), 22-25 (25 m.) y 15-13 (17 m.).
ARBITROS: Osamu Sakaide (JPN) e Ibrahim Al-Naama (QAT).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico masculino de voleibol diputado en el Capital Gymnasium de Pekín ante unos 13.000 espectadores.